La L-DOPA es el tratamiento de elección para la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, el tratamiento crónico con L-DOPA produce disquinesias en la mayoría de los casos. Disquinesias que pueden ser tan discapacitantes como los síntomas parkinsonianos. Por tanto las disquinesias suponen uno de los retos más importantes en la terapia antiparkinsoniana, puesto que es necesario reducir la dosis de L-DOPA por debajo de los niveles terapéuticos para evitar las disquinesias. Nuestros resultados demuestran que el receptor dopaminérgico D1 es el responsable de las disquinesias y de los cambios moleculares asociados con ellas que tienen lugar en el cerebro parkinsoniano, como la fosfo-acetilación de las histonas y la consiguiente modificación de la cromatina. Estos resultados sugieren que inhibidores de la acetilación de las histonas podrían ser útiles para prevenir las disquinesias. También hemos demostrado que los receptores dopaminérgicos D2 no están involucrados en las disquinesias.
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